Calentador

Con la introducción del motor diésel en los vehículos, surgió pronto un gran inconveniente. Efectivamente, en los motores diésel, cuyo arranque espontáneo se supedita a altas temperaturas de combustión (aproximadamente 750°C) por efecto de la compresión, se crea una imposibilidad de arranque cuando las condiciones son adversas por efecto de las bajas temperaturas, tanto del motor, como del aire frío que éste aspira y en el que sólo se consigue el arranque con un calor adicional.


Es a través del calentador como se aporta ese calor adicional necesario para lograr un fácil arranque; un arranque en el que día a día disminuye el tiempo necesario para la puesta en marcha. Ello es posible gracias a nuevos materiales y al avance de la tecnología en este campo, teniendo hoy día como norma un precalentamiento de entre 3-7 segundos, los cuales normalmente son temporizados por una centralita electrónica, que por medio de una sonda o sensor térmico instalado en el motor, adecúan en función de la temperatura de este último, el tiempo preciso de calentamiento para un arranque sin problemas.