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El sensor de nivel de aceite es el encargado de supervisar de forma continua la cantidad de lubricante presente en el cárter del motor. Su función es informar a la unidad de control electrónica (ECU) y al cuadro de instrumentos sobre el nivel de aceite disponible, permitiendo detectar descensos anómalos antes de que puedan comprometer la lubricación del motor.
Según la tecnología empleada, la medición puede realizarse mediante sistemas térmicos, magnéticos, capacitivos o ultrasónicos. Gracias a esta información, el vehículo puede alertar al conductor cuando es necesario rellenar aceite, contribuyendo a prevenir averías, reducir el desgaste de los componentes internos y garantizar una mayor vida útil del motor.
Tipos de sensores de nivel de aceite
Los vehículos utilizan principalmente cuatro tecnologías para monitorizar el nivel de aceite en el cárter:
- Sensor térmico (dinámico o térmico)
Utiliza un elemento resistivo calentado eléctricamente. El aceite disipa el calor a distinta velocidad según el nivel existente, permitiendo calcular la cantidad de lubricante presente. En muchos casos también integra la medición de la temperatura del aceite.
- Sensor de flotador magnético (mecánico-eléctrico)
Emplea un flotador con un imán interno que se desplaza con el nivel del aceite. Cuando este desciende, el imán acciona un contacto eléctrico (reed switch) que activa la señal de aviso correspondiente.
- Sensor capacitivo
Funciona como un condensador eléctrico en el que el aceite actúa como material dieléctrico. Las variaciones del nivel modifican la capacitancia del sistema y, en consecuencia, la señal eléctrica de salida.
- Sensor por ultrasonidos
Emite ondas ultrasónicas desde la base del cárter hacia la superficie del aceite. El sistema calcula el nivel midiendo el tiempo que tarda la señal en reflejarse entre el aceite y el aire.
Fallo del sensor de nivel de aceite: causas, síntomas y consecuencias
El sensor puede dejar de funcionar correctamente debido al envejecimiento de sus componentes, la acumulación de residuos o lodos en el lubricante, la entrada de humedad o contaminantes, así como por averías en la electrónica interna. También son frecuentes los problemas relacionados con el cableado, los conectores o las conexiones eléctricas, especialmente en vehículos sometidos a condiciones de trabajo exigentes. Del mismo modo, los daños en la carcasa o en el propio elemento sensor pueden afectar a la precisión de la medición.
Principales síntomas de avería
Las señales más habituales de un sensor defectuoso son:
- Encendido del testigo de nivel o aceite en el cuadro de instrumentos.
- Advertencias intermitentes o incorrectas sobre un nivel bajo de aceite.
- Persistencia del aviso incluso después de haber corregido el nivel de aceite.
- Ausencia de lectura del nivel en vehículos equipados con indicador digital.
- Registro de códigos de avería (DTC) relacionados con el sensor o el sistema de lubricación.
¿Qué ocurre si el sensor falla?
Cuando el sensor proporciona información incorrecta o deja de transmitir datos, el vehículo puede generar avisos erróneos o, por el contrario, no advertir de una bajada real del nivel de aceite. Esta situación puede impedir actuar a tiempo y comprometer la correcta lubricación del motor.
Aunque la avería no suele afectar directamente al funcionamiento inmediato del vehículo, circular con un nivel de aceite insuficiente sin recibir ninguna advertencia puede acelerar el desgaste de componentes críticos como cojinetes, pistones, árbol de levas o turbocompresor. Por ello, ante cualquier indicio de fallo, es recomendable verificar manualmente el nivel de aceite y realizar un diagnóstico del sistema lo antes posible.
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